Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Buscador
Horario: De lunes a viernes de 8:00h a 15:00h
Por: Ángel M. Caracuel

ALIMENTOS CRUDOS



Parte de nuestra dieta está constituida por alimentos que consumimos crudos y tiende a aumentar gracias a una oferta muy diversificada, especialmente en la temporada de verano. 

Los alimentos crudos pueden ser portadores de gérmenes (virus, bacterias y parásitos), que pueden ser patógenos para el hombre, y que aunque generalmente son sensibles a la cocción, en ausencia de ésta el riesgo asociado a su consumo tiene que ser minimizado con acciones a diferentes niveles del recorrido de la granja a la mesa. 

Algunas acciones para minimizar el riesgo por el consumo de alimentos crudos pueden ser la aplicación de buenas prácticas de producción en la fase primaria, el control de la calidad microbiológica de las materias primas y el uso de tecnologías convencionales como la congelación, desinfección o acidificación, o de tecnologías innovadoras y poco generalizadas como las altas presiones o la luz pulsada, en la fase de transformación. 

Los consumidores, también deben conocer y aplicar las buenas prácticas generales para reducir el riesgo especialmente aquella parte de la población que puede ser más sensible: mujeres durante el embarazo, niños en la primera infancia, personas con baja respuesta inmunitaria y personas mayores. 

Es necesario lavarse cuidadosamente las manos antes y después de la manipulación de alimentos crudos o la realización de tareas sucias, pelar y lavar las frutas y las verduras, lavar esmeradamente los vegetales que consumimos crudos (ensaladas) y las frutas de piel fina que no se pueden pelar (uva, frutos rojos por ejemplo), prevenir las transferencias de microbios de fuentes contaminadas, respetar las temperaturas de conservación y la vida útil mencionadas en las etiquetas y consumir inmediatamente después de su compra los alimentos muy perecederos.

La congelación no permite destruir bacterias ni virus; en cambio es eficaz sobre ciertos parásitos como el anisakis por eso se debe congelar el pescado antes de su consumo en crudo, en vinagre, ahumado en frío o poco hecho. 

Los huevos pueden contaminarse con salmonela; por ello, conviene preparar la mayonesa con la mínima antelación, añadir vinagre o limón y conservarla en frío hasta su consumo, desechando las sobras. Por su capacidad de filtrar y concentrar patógenos presentes en el agua, el marisco puede contener virus entéricos, u otros patógenos como Salmonella o Campylobacter, por tanto su consumo en crudo o poco cocinado es arriesgado. En ciertas circunstancias, como el embarazo, hay que evitar el consumo de alimentos crudos de origen animal. 

Los consumidores también deben tomar precauciones en su alimentación a la hora de viajar, particularmente a países donde son frecuentes ciertas infecciones alimentarias, existiendo recomendaciones en materia de higiene alimentaria adaptadas a diferentes destinos. 

Ir arriba   




Colegio Oficial de Veterinarios de Córdoba. Avda. del Brillante, 69. 14012 - Córdoba. Teléfono 957 76 78 55. Fax 957 34 01 43
Correo electrónico: colegio@corvet.es | Aviso Legal